jueves, junio 29, 2006

UN DIA NORMAL

Estoy aquí de nuevo, sentada en la silla de un bus, en busca de algo que me distraiga, y como siempre, como si la mente nunca se cansara pienso, recuerdo por qué me siento así por estos días Sara y Andre son novias y sonrío, cada ser es libre de buscar su felicidad, y el tiempo o quizás el destino – en el cual yo no creo – quiso que las cosas fueran así, es el azar y la variabilidad de la vida la que nos pone en situaciones, extrañas? Puede ser, difíciles? Con toda seguridad.

Tengo mis alas cerradas y mi cuerpo acostado sobre la tierra, más real no puede ser, más resignada no puedo estar, ahora todo lo acepto, y deseo que ellas, juntas logren ser felices, porque eso es lo que los seres humanos tanto anhelamos, yo por mi parte espero que mis alas se vuelvan a desplegar, eleven mi cuerpo hasta un lugar tan alto, y que se abran las puertas de la felicidad, que mi felicidad sea mía y que se la pueda transmitir a todas aquellas personas que se encuentran junto a mí. Quiero volver a volar, recorrer caminos, pasar por hermosos recuerdos y no detenerme en ellos, sino dejarlos pasar, y que se queden como eso…como recuerdos, porque si tiene que pasar de nuevo algo, eso ya es futuro, lejano por cierto…
Quiero volver a volar, ahora solo por mi cuenta, para que sea yo la que decida cuando volver a bajar.

Miro por la ventana, es sólo melancolía, “melancolía del ayer, de cuando quise a una mujer”, como dice la canción, mi amor por ti no se acaba, simplemente se quedará intacto, pero sin sufrimiento por el tuyo por mí ya se haya acabado, no, no sufriré por eso, esto que siento por ti es tan bonito que no vale la pena convertirlo en sufrimiento, sino dejarlo fluir en mi interior, para que después de un tiempo lo recuerde, y sonría. Posiblemente se transformara en un cariño inmenso que te demostraré como amiga, pero por ahora no te lo puedo demostrar de esa manera, cuando te veo, aún sé que mis ojos están enamorados, pero a la vez concientes de todo.

Ya no quiero escribir más, porque cada vez, mirando las calles y metiéndome más en mí cabeza, siento ganas de llorar y me siento mal, y hoy ya lloré lo que tenía que llorar – en el sicoloco – además que no quiero volver a llorar por algo tan bonito que se puede llegar a sentir por otra persona.

Finalizo contando que hoy se cumple un mes desde que Andre y yo terminamos, y me pongo a mirar que muchas cosas de mí han cambiado… y que muchas más lo seguirán haciendo.

1 comentario:

GURB dijo...

¿Has vuelto a revisar este post después de todo este tiempo?
Si es así, dime qué sentiste al volver a leer qué paso este día por tu cabeza. Cómo son los recuerdos.