Como el anciano que está sentado en el jardín de la casa geriátrica esperando una visita que quién sabe Dios si va a llegar, y sus ojos resplandecen cada vez que alguien pasa cerca del portón, ¿cuántos años más puede vivir con esa ilusión?.
O la pequeña que toma cada diente de león que se encuentra en su camino, lo arranca, lo acerca a su boca, sopla y salen esas pequeñas semillas, algunas quedan en el andén, otras en la calle, otras en el pasto (la vida se va y vuelve), ¿cuántos hombres conocerá que la hagan sentir que se le va la vida o que vuelve a ésta?.
Como la esposa que espera en la sala del consultorio a que el doctor la llame y le cuente cuántos años, semanas o días de vida le quedan a su esposo, ¿cuánto tiempo le queda para seguirlo amando, días, horas o una eternidad?
Vidas que se apartan, caminos que divergen, vidas pasajeras, delirios constantes, ir más allá de lo predecible, vivir sin necesidad del tiempo, alcanzar por un instante aquello que aparece en mis sueños constatemente, teniendo la esperanza de que nunca más lo volveré a perder
domingo, mayo 01, 2011
sábado, abril 30, 2011
Sábato
Hoy me he despertado, y escucho la noticia de la muerte de Ernesto Sábato, casi con un siglo de vida en sus hombros, este hombre cambió mi vida indirectamente, o quizás no la cambió, pero su recuerdo hace parte de lo que un día fue, y fue bonito, y eso bonito fue lo que me cambió a mi.
Recuerdo a Sábato en tus manos, no en tus ojos porque ellos no estaban leyendo, sino que más bien estaban atentos a mi llegada, podría asegurar que no pasaste más de una hoja en mi espera, o pudiste pasar unas, mal pasadas eso si. Ahí conocí El túnel, no a Sábato, porque para ese entonces yo ya lo conocía, y te conocí a ti.
Después volvió a aparecer El túnel de Sábato, pero el lugar era diferente, ahí sí que no pasaste ni una hoja, porque tu lectura se convirtió en una lectura diferente, leías mi espalda, mientras yo intentaba leer sobre bioquímica si mal no recuerdo, finalmente ya no eran letras, era el inicio de algo, a lo que podríamos llamar amor si estás de acuerdo.
Hoy Sábato se queda en mi piel erizada, en tu recuerdo, y en ese día en el que tu y yo creamos una historia, nuestra historia...
Recuerdo a Sábato en tus manos, no en tus ojos porque ellos no estaban leyendo, sino que más bien estaban atentos a mi llegada, podría asegurar que no pasaste más de una hoja en mi espera, o pudiste pasar unas, mal pasadas eso si. Ahí conocí El túnel, no a Sábato, porque para ese entonces yo ya lo conocía, y te conocí a ti.
Después volvió a aparecer El túnel de Sábato, pero el lugar era diferente, ahí sí que no pasaste ni una hoja, porque tu lectura se convirtió en una lectura diferente, leías mi espalda, mientras yo intentaba leer sobre bioquímica si mal no recuerdo, finalmente ya no eran letras, era el inicio de algo, a lo que podríamos llamar amor si estás de acuerdo.
Hoy Sábato se queda en mi piel erizada, en tu recuerdo, y en ese día en el que tu y yo creamos una historia, nuestra historia...
sábado, abril 23, 2011
¿Qué puede decir?
¿Qué más puede decir una bomba sin helio pintada de letras y colores, o una sensación de coctel cada vez que se abre una ventana a cualquier hora del día, o 5 minutos de 24 horas, un cuarto día a la semana sin plan y un séptimo día dos veces fallido, un derroche de palabras, o simplemente dos pares de ojos caminando por caminos diferentes?
¿Qué más puede decir lo que ya está dicho, si lo ya dicho no está?
¿Qué puede decir acostarte cada noche con la sensación si al punto final de cada día, mañana le quedarán dos puntos más?
¿Qué más puede decir lo que ya está dicho, si lo ya dicho no está?
¿Qué puede decir acostarte cada noche con la sensación si al punto final de cada día, mañana le quedarán dos puntos más?
jueves, abril 07, 2011
No sé
No sé para que te busco en los lugares menos indicados, no sé si buscando apoyo o una mano amiga, pero las manos amigas están igual que yo - luchan con ellas mismas para no ahogarse - así que prefiero buscarte en silencio por un montón de luces, perfiles, mensajes, cartas sin marcar, parques, avenidas, restaurantes, cielos despejados, amaneceres, atardeceres naranjas, noches de luna llena, veleros sin rumbo, en buses sin pasajeros, entre transeuntes, en personas del mismo sexo, personas de diferente sexo, en mi alma, mis sentidos, en la esperanza, en la demencia, en la melancolía, en nuestra alegría, en mi felicidad, en el río, en el mar, en la arena, en los paraderos, en letras, libros y revistas. Te busco afuera, adentro, y después olvido que te estoy buscando.
miércoles, abril 06, 2011
HAY COSAS
Hay cosas que escribo en el aire . . . . Hay cosas que no tienen valor cuando no se ven reflejadas en otros ojos, ya me siento una de ellas, ya no me veo reflejada en ti, y siento que desaparezco, o cambio de estado, y vuelvo a reescribirme, a reinventarme, pero no hay ojos, no tus ojos...
domingo, marzo 13, 2011
Domingo
Aquí donde los silencios son largos e impersonales, donde las palabras son las mías, y las voces en off son las de otros, aquí me quedo para no buscar una solución al sin sabor de este domingo soleado con lluvia, donde el blanco vuelve a ser blanco y la paleta de colores la robaron esas personas dueñas de lo ajeno. Aquí me quedo con la música, el teclado y la pantalla, con las manos que escriben, con la voz que calla, y los ojos que se exprimen, con los papeles de chocolatinas por el piso, el vino regado en el tapete, papeles rotos en la mesa, y el helado derritiéndose en mi boca, con el tiempo a la derecha, la vida en la pared, y una lista de producción que no deja de repetirse.
Aquí me quedo, donde me puedo desahogar...
Aquí me quedo, donde me puedo desahogar...
sábado, marzo 12, 2011
sábado, marzo 05, 2011
Me acostumbro o me desacostumbro
Hace un tiempo tenía la costumbre de reirme por escrito de 3 maneras diferentes, dependía de la sensación que me producía lo que leía, y no lo hacía conscientemente, hasta que un día alguien muy detallista se percató - y me percató - de ello, y después lo fui dejando, no sé si por esa persona, o porque me di cuenta que una de esas 3 maneras era un "engaño" para mi y para el receptor. El punto es que fui dejando aquella costumbre, y des
pués la olvidé, sin ganar y sin perder nada. Hace pocos días, he notado que he vuelto a tener esa costumbre de "reirme engañada", y aunque son las mismas palabras, me siento diferente, me había desacostumbrado, y ahora lo retomo. Así me - nos - pasa con todo, me acostumbré a ti, a como eras, a como mirabas, o como hablabas, ahora retomo la costumbre de domingos, levantarme con la sensación de vacío que suele darme un sábado perdido entre fastidiosos desconocidos, y quedarme en la casa pensando en todo, en "lo que un día fue y no será", y entonces ahí me desacostumbraría a ti, a tu olor, a tu alma, a tu cuerpo, voy y vuelvo, vuelvo y voy... Me acostumbro y me desacostumbro.
pués la olvidé, sin ganar y sin perder nada. Hace pocos días, he notado que he vuelto a tener esa costumbre de "reirme engañada", y aunque son las mismas palabras, me siento diferente, me había desacostumbrado, y ahora lo retomo. Así me - nos - pasa con todo, me acostumbré a ti, a como eras, a como mirabas, o como hablabas, ahora retomo la costumbre de domingos, levantarme con la sensación de vacío que suele darme un sábado perdido entre fastidiosos desconocidos, y quedarme en la casa pensando en todo, en "lo que un día fue y no será", y entonces ahí me desacostumbraría a ti, a tu olor, a tu alma, a tu cuerpo, voy y vuelvo, vuelvo y voy... Me acostumbro y me desacostumbro.
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