Cómo le digo a mi cuello, mis orejas, mi pancita, que se aguanten las ganas de que tus labios
pasen suave y delicadamente por ellos, cómo le digo a mi ojos que dejen de mirarte con tanta
ternura, a mi corazón que no se emocione cuando se que ya voy a llegar a tu casa, y se con total
seguridad que tú vas a estar ahí para abrazarme, cómo hago para que el tiempo se detenga
cuando estamos juntas en tu casa, o cómo hago para perfeccionar mi técnica para teletransportarme, pues hay momentos del día en donde anhelo estar junto a ti.
Es difícil hacer que mi alma no salte de emoción cuando me dices que pase por tu casa, o solo cuando escucho tú voz por el cel.